|
El horreo gallego: la despensa de nuestros antepasados. Desde el origen de los tiempos, el horreo es una pieza clave en el contexto arquitectónico, económico y cultural en las casas rurales gallegas. Surgió como un espacio utilizado para almacenar y proteger los frutos de la cosecha, fundamentalmente maíz, frente a los ataques de roedores.
En la Galicia se pueden diferenciar dos horreos: el construído en madera o el realizado en piedra de cantería. Si bien la madera le otorgaba templanza en invierno y frescura en verano, es más frágil que la piedra, y fue el segundo al que se le dío finalmente una mayor utilización. Se dispone rectangularmente sobre pilares para alejarlo de posibles animales y mantener la cosecha lo más seca posible. Tiene una puerta en uno de sus lados y está muy bien aireado. El tejado es a dos aguas. Existen varias teorías acerca del origen del horreo pero las más convincente es la que sugiere que el horreo venga de la época celta con adaptaciones romanas. En concreto, los pilares en piedra puede que sea la contribución mas clara por parte romana.
Resultan especialmente conocidos los horreos de la zona occidental de Galicia: hórreo Carnota, hórreo Lira y hórreo Araño. Son los mas grandes de Galicia con 34, 36 y 37 m respectivamente. En la provincia de Pontevedra, en Combarro, se puede disfrutar de un hermoso paisaje a orillas de la ría formado por unos 35 horreos. |